Morfinas y dolor

Morfinas y dolor

MORFINAS Y DOLOR

Hace ya muchos años que no receto ningún derivado de la morfina u opiáceo para tratar el dolor en mi consulta privada. Los usé al principio, cuando estaba empezando, tal como me enseñaron, pero pronto aprendí que no solo no quitaban el dolor sino que generaban en el paciente numerosos efectos secundarios indeseables y lo enganchaban.
Su consumo indiscriminado en EE.UU. ha producido un enorme problema de salud en ese país y en menor proporción en el resto del mundo, incluido España.
Para analizar sus causas debemos centrarnos en múltiples puntos; la mentalidad de algunos pacientes, el desconocimiento de muchos médicos, la ausencia de control de los organismos oficiales, la gran capacidad de persuasión de la industria farmacéutica etc.
Un ejemplo clarificador es el caso del medicamento Oxycontin ( oxicodona ), relatado por el Dr. Antonio Sitges-Serra en su libro; “si puede, no vaya al médico” ( Debate 2020 ):
El Oxycontin fue lanzado al mercado en 1995 por Purdue Pharma, propiedad de la familia Sackler, una de las mas ricas de EE.UU. Se calcula que éste producto ha proporcionado ingresos al laboratorio por encima de los 35.000 millones de dólares.
El lanzamiento de este nuevo opioide fue estratégicamente orientado, por el departamento de marketing de la farmacéutica, hacia los médicos que habitualmente prescribían estos fármacos, con el argumento de que se trataba de un opioide no adictivo, una panacea.
En poco tiempo la oxicodona se convirtió en una droga recreativa que empezó a dar problemas en forma de adicciones y efectos secundarios, incluido muertes por sobredosis.
Empezaron las primeras demandas contra la farmacéutica, la más destacada tuvo lugar en 2019, Purdue Pharma fué condenada a pagar 260 millones de dólares al estado de Oklahoma por “ contribuir a la muerte de miles de personas”.
Durante la instrucción de las querellas se descubrió que la compañía había lanzado al mercado la oxicodona bajo el lema “dos al día”, publicitando que el fármaco permanecía activo durante doce horas, frente al resto de morfinas que necesitaban tres dosis al día. Pero la verdad era ( y esto era conocido por la farmacéutica ) que su duración era también cercana a las 8 horas, con lo que los pacientes se veían obligados a tomar dosis adicionales.
Cuando en 2013 iba a expirar la patente del Oxycontin, Purdue Pharma reformuló el compuesto y consiguió que la administración de alimentos y medicamentos ( FDA ) bloqueara durante un año la comercialización de genéricos de oxicodona, alegando con cinismo que esta no era segura. La reformulación se comenzó a vender a un precio mas caro que el oxycontin clásico y se publicitó como mucho mas segura que su antecesora, con lo que las ganancias se mantuvieron.
En febrero de 2018 se publicó un informe de cincuenta páginas sobre cómo la reformulación del Oxycontin disparó la epidemia de heroína.
A pesar de todo, en 2015 la FDA concedió la aprobación para que el Oxycontin pudiera venderse a mayores de 11 años y la empresa se encuentra en proceso de expansión en el mercado global ( China, Brasil, Oriente Próximo, América Latina ), con la misma estrategia comercial que empleó en Estados Unidos, utilizando conferenciantes pagados o en nómina.
Este ejemplo es un caso más de la enorme influencia que tiene la poderosa industria farmacéutica sobre la práctica médica actual y sobre las desastrosas consecuencias que puede tener sobre la salud de la población. Hoy en día se siguen recetando este tipo de fármacos en atención primaria y especializada con demasiada alegría y desconocimiento para perjuicio de los pacientes.

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