Medicina natural

El dolor es fruto del deseo y no cuenta con más antídoto que cumplir el deber; no tiene poca culpa la Medicina moderna al haber fomentado la satisfacción del placer y la anulación del dolor, sin pararse a pensar en si una y otra cosa estaban o no de acuerdo con el cumplimiento de la Ley natural.

El hombre de negocios, el empleado, el obrero, el intelectual, etcétera… no ven en la enfermedad más que un fenómeno que les impide su vida habitual, por lo cual van al médico con la pretensión de que éste les suprima aquel estado, para poder acudir a su despacho, oficina, taller o estudio.

La Medicina se ha puesto de parte del deseo humano y combate el dolor y todos los demás síntomas que pueden dificultar la vida que se desea hacer, olvidando la citada y sabia sentencia: “Dolores suprimidos son dolores diferidos”.

De aquí que haya surgido un tecnicismo médico totalmente mecanicista (Bacteriología, Quimioterapia, Opioterapia….), ya que se trata de dominar los mecanismos patológicos molestos, olvidando en la mayoría de los casos su finalidad, que de ser tenida en cuenta evitaría muchos, lejanos y fatales resultados,

La vida natural, por medio de una sana y sencilla alimentación, de la limpieza corporal y del contacto habitual con los agentes del medio cósmico (Aire, Sol, Tierra) es fuente de los verdaderos y sanos placeres y medio contra todos los dolores. Solamente ella proporciona el buen llevar y el armónico rendimiento de las funciones orgánicas y esa sensación íntima de bienestar.

Eduardo Alonso, médico naturista (1896-1991)