EL “ATRAPAMIENTO” DE LOS NERVIOS

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EL “ATRAPAMIENTO” DE LOS NERVIOS

Recientemente atendí el caso de una chica muy joven que padecía de hormigueos en ambos brazos desde la zona del codo hasta los dos últimos dedos. Un fisioterapeuta conocido la había sugerido que el problema debía de estar en la columna cervical y que debía hacerse una resonancia para diagnosticar una hernia discal o algún otro problema a ese nivel.
Cuando en medicina observamos síntomas de compresión nerviosa en un territorio determinado del cuerpo, debemos pensar en si esa compresión es orgánica, estructural o por el contrario dinámica, de tipo funcional.
El primer tipo es el típico caso de la estenosis del canal lumbar en una persona de edad avanzada, que como consecuencia de una artrosis de columna muy avanzada, camina inclinada para adelante, con el fin de disminuir su compresión medular gracias a la flexión de su columna, que aumenta el diámetro del canal óseo y mejora su sintomatología dolorosa. La cirugía de liberación ósea es tremendamente exitosa en estos casos.
El segundo caso, la compresión dinámica o funcional, suele ser debida a la participación de las estructuras blandas que discurren en la cercanía de los nervios, en su recorrido desde la médula espinal hasta las extremidades. Estos tejidos blandos son los músculos, los tendones, las fascias y los ligamentos, y su tensión puede comprimir el nervio, dando lugar a síntomas similares a la compresión ósea.
Pero la pregunta clave es, ¿ porqué se tensionan esos tejidos blandos?, hay varias respuestas posibles:
Un aumento de volumen muscular por entrenamientos con pesas, puede generar una compresión nerviosa a nivel de la musculatura de la columna, del cuello, hombros, bíceps etc, pero esta causa es poco frecuente y a menudo pensamos en ella con facilidad.
También debemos pensar en que cuando aumentamos de peso, no solamente aumenta el volumen de nuestra barriga o nuestras nalgas, también aumentan de volumen los músculos, tendones, fascias etc, con posible repercusión en nuestros nervios periféricos, dijo Hipócrates ; “ si no sabes lo que tiene el enfermo, ponle a dieta”.
Estamos obligados a pensar siempre, ante la ausencia de causas evidentes, en la presencia de tensiones psíquicas. Estas son capaces de aumentar la tensión en esos tejidos blandos, cercanos a las estructuras nerviosas, y generar síntomas, que por definición suelen ser discontinuos, alternantes, inconsistentes y variables, puesto que varían de la misma forma que lo hace la causa que las provoca. Los médicos en estos casos solemos hablar de problemas funcionales.
No olvidemos que estas “tensiones” psíquicas, la mayoría de ocasiones son inconscientes y no las detectamos fácilmente, es decir; pertenecen al complicado mundo del inconsciente, que tan magistralmente fue descrito por Sigmund Freud.
Otro ejemplo es la compresión del nervio pudendo en pacientes jóvenes. Esta sintomatología da lugar a la solicitud de estudios neurofisiológicos, pruebas de imagen, múltiples consultas a especialistas ( neurólogo, urólogo, ginecólogo ), y en ocasiones conducen a la cirugía con el objetivo de “liberar” el nervio de una compresión que nadie es capaz de explicar. Tras la cirugía nos encontramos con resultados desconcertantes; unos pacientes mejoran de forma espectacular, otros de forma temporal, otros de forma parcial y algunos no mejoran o incluso se encuentran peor. El cirujano se atribuye los casos exitosos, busca explicación a los casos de mejoría parcial o temporal ( la mas clásica es la aparición de fibrosis tras la cirugía, etc ), pero cuando el paciente empeora no sabe que decirle, lo deriva a otro especialista o, en el peor de los casos, se enfada con él.
También podíamos incluir en este capítulo el síndrome del túnel carpiano, cuya frecuencia ha aumentado de forma espectacular en los últimos años, dando lugar a un sinfin de consultas, pruebas exploratorias, cirugías y revisiones.
Otros síndromes de atrapamiento que hoy son de muy frecuente aparición son; la compresión del nervio cubital, el síndrome piramidal o la florida sintomatología alrededor de la columna cervical o lumbar ( cervicalgias, lumbalgias, ciáticas ).
En resumen, nos enfrentamos a una patología médica de una gran complejidad, que debemos afrontar con paciencia, sabiduría, sentido común, humildad y sin olvidar la antigua máxima que encabeza el libro de Henry Marsh; “ Ante todo, no hagas daño”.

La Medicina es y seguirá siendo, una ciencia difícil, un arte delicado, un humilde oficio y una noble misión ( Santiago Ramón y Cajal )

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