Alguien dijo : “El ser humano come demasiado, y de lo que come, una tercera parte le sirve para alimentarse y las dos terceras partes son para alimentar a su médico”
El ayuno para los israelitas era el medio acreditado para mostrar a Dios su humildad e implorar gracia y ayuda. “Entonces rogó David a Dios por el niño y ayunó” ( 2 Samuel 12,16 ).
Un párrafo del Corán dice: “La dieta es el remedio de primer orden; el estómago es el receptáculo de las enfermedades; no se posee nunca la salud llenándose el estómago; no hay que agotarse con la comida y la bebida; comer en exceso es el padre de todos los males; el régimen es el padre de todos los remedios”.
Cuando los musulmanes van a La Meca, observan tres días de ayuno durante el viaje de ida y siete al regreso.
Hipócrates preconizó la utilización del ayuno, el pan integral y las frutas y hortalizas crudas y aconsejó que en cuestiones de alimentación se atendiese al instinto del enfermo. “En lo fuerte de la enfermedad, conviene alimentación muy débil o la supresión absoluta de todo alimento”.
“En las diarreas intensas la ingestión de manzana cruda. En invierno y en primavera se puede comer más que en verano y en otoño. Cuando se tiene fiebre el mejor alimento es el jugo de frutas. Cuando la enfermedad no es muy importante y evoluciona en sentido favorable, el médico no ha de emplear muchos remedios; es mejor que actue la fuerza vital”, decía Hipócrates.
Ghandi, en su desconocida faceta de especialista en la salud, señala: “No debemos llenar el aparato digestivo con alimentos innecesarios. Tenemos que comer solamente tanto como nos sea necesario y no más. Un ayuno ocasional, por ejemplo de una vez por semana o una vez cada quince días, nos permitirá mantenernos equilibrados. Si no nos resulta posible ayunar un día entero, podemos saltarnos una o dos comidas durante el día”.
Pero el ayuno no solo tiene efecto sobre el cuerpo, también sobre la mente. Ateneos –físico griego del siglo II– dejó escrito: “El ayuno cura las enfermedades, seca los humores, expulsa a los demonios, libera de los pensamientos impuros, aclara la mente, purifica el corazón y eleva el hombre al trono de Dios”.
El ayuno también es una excelente manera de tratar el dolor.
El destacado experto en nutrición Shelton, afirmaba: “No hay mejor morfina para calmar el dolor que el ayuno o una dieta de zumos”
Para las personas interesadas en ampliar conocimientos sobre el ayuno, les recomiendo los siguientes libros:
- El poder curativo del ayuno. Karmelo Bizkarra. Ed. Desclée de Brouwer.2007
- Rejuvenecer con el ayuno. Hellmut Lutzner. Ed. RBA.1980.